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Del archivo de mis correos · IA y criterio propio

Que la IA no te sustituya

Hola, empezamos...

Año nuevo, pero seguimos reflexionando sobre las mismas cosas de siempre. Porque los tiempos cambian, pero los seres humanos caemos una y otra vez en la misma piedra.

Una de las cosas más desconcertantes de esta nueva era de inteligencia artificial es que puedes generar un trabajo excelente, sin haber aprendido nada. Me explico. Antes, para hacer un buen trabajo, tenías que formarte, leer, practicar, equivocarte, entender el fondo de las cosas. Ahora, puedes entregar algo magnífico con solo saber redactar un prompt. Y eso —aunque tiene sus ventajas— también tiene sus trampas.

Porque el trabajo ya no te transforma. Ya no te mejora. Ya no te obliga a madurar, a aprender, a crecer. Te limita a ser un instrumento de producción. Un instrumento para que la IA pueda hacer su magia. Un instrumento que hoy es necesario pero mañana puede que no.

Es como si lo único que importara fuera el resultado. Y tú, el que trabaja, el que crea, has dejado de ser importante. Importa el contenido, no el autor. Importa el diseño, no el diseñador. Importa el algoritmo, no el alma que hay detrás.

Y si no tienes cuidado, puedes acabar ofreciendo cosas brillantes mientras tú te apagas.

De ahí esos estudios que afirman que el uso de la IA nos vuelve idiotas... Aunque en realidad deberían especificar que es un mal uso de la IA. Pero claro, una mayoría de la población la está usando fatal... Así que no van muy equivocados.

Eso no es progreso. Eso es alienación. Por eso creo que tenemos que recordar que el trabajo humano no es solo una forma de ganarse la vida. Es también una forma de hacerse mejor persona, transformándose a uno mismo al mismo tiempo que se transforma el entorno. Y que si un trabajo te da dinero, pero no te mejora ni ayuda a nadie, algo está mal.

No estoy en contra de la IA. Lo sabéis: la uso, la valoro, me maravilla. Pero no quiero dejar de crecer yo mientras ella lo hace. No quiero entregar cosas perfectas sin haberme dejado la piel, el corazón o al menos una pregunta en el camino.

Porque, si no hay transformación, no hay verdadero valor. Y entonces, ¿quién está trabajando de verdad?

Te deseo un día fantabuloso.

Nos seguimos leyendo,

Quim

Nos leemos el domingo

Si esto te ha hecho pensar, podemos seguir.

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